Nuestra América

En no pocas ocaciones, América Latina es presentada como una tierra poblada por ignorantes aldeanos, carentes de conocimiento y educación, susceptibles ante opresores, e inconscientes de una realidad cruel. Gente que aparentemente está dividida entre ellos; pueblos conformados por diferentes razas, combinaciones, creencias, culturas, procedencias, ascendencias, etc. Entonces, ¿a quién pertenece Latinoamérica?

En realidad somos un solo pueblo, y le pertenece a ese único pueblo, compuesto por distintos elementos. Por eso, es absolutamente esencial que el gobernante conozca a estos elementos que componen su nación. El Gobierno debe nacer de su país, ser autóctono,  no debe ser impuesto por países ajenos, ni haber llegado al poder por alguna influencia de los mismos. El gobierno ha de estar compuesto por su gente, que conoce a sus elementos, porque solo un gobierno así es capaz de resolver los problemas de su país, proponer el desarrollo, guiar en la diversidad, y conducir hacia la paz y armonía. La libertad de un paísde su gente– inicia con su gobierno, con un gabinete que conoce y/o aprende a conocer las diferentes realidades que marcan sus tierras.


Pero son las nuevas generaciones, que lideran el camino hacia una América que incluye a todos, que acoge la diversidad y el trabajo, una América empoderada por los hispanohablantes, que pasan de ser los oprimidos a los valientes, que luchan por los menos beneficiados y contra la tiranía, que buscan despojarse de lo que no es nuestro, y que al final del día, se unen en un solo pueblo, una sola familia, nuestra América.  



Bibliografía:
– José Martí. (2005). Nuestra América. Venezuela: Editorial Arte.






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